Clases sociales de platon

Las clases sociales de Aristóteles

La génesis latina de la nomenclatura de clases no significa que la idea que la sustenta (en sentido social o general) no existiera antes del surgimiento de la República romana. El Organon de Aristóteles propuso un sistema lógico de clasificación de los tipos naturales y lingüísticos en géneros y especies según criterios categóricos. Para los antiguos griegos, los Pocos y los Muchos constituían una medida central de división dentro del orden social. Tanto Platón como Aristóteles dividían los grupos sociales en clases funcionales cuyo estatus y poder se graduaba según las contribuciones que cada uno hacía a los fines de la comunidad civil en su conjunto. La República de Platón identificó famosamente dentro de la ciudad tres partes -gobernantes, soldados y trabajadores-, mientras que Aristóteles distinguió seis clases socioeconómicas -soldados, sacerdotes, jueces, agricultores, artesanos y comerciantes-, de las cuales sólo las tres primeras se consideraban plenamente capacitadas para ejercer los derechos asociados a la ciudadanía, al menos en el mejor sistema político.

Por tanto, la clase se ha asociado generalmente a sistemas de exclusión social. De hecho, se han generado elaboradas mitologías para apoyar o justificar las divisiones de clase. El relato de la maldición de Noé sobre los descendientes de su hijo Cam, en Génesis 9:20-27, se ha tomado como explicación de la desigualdad de clases. También,

¿Cuál es la sociedad ideal de Platón?

La filosofía política de Platón ha sido objeto de numerosas críticas. En la República de Platón, Sócrates es muy crítico con la democracia y propone una aristocracia gobernada por reyes-filósofos. Por ello, la filosofía política de Platón ha sido considerada a menudo como totalitaria por algunos[1].

En la República, el Sócrates de Platón plantea una serie de objeciones a la democracia. Afirma que la democracia es un peligro debido al exceso de libertad. También argumenta que en un sistema en el que todo el mundo tiene derecho a gobernar, todo tipo de personas egoístas que no se preocupan por el pueblo, sino que sólo están motivadas por sus propios deseos personales, pueden alcanzar el poder. Concluye que la democracia corre el riesgo de llevar al poder a dictadores, tiranos y demagogos. También afirma que las democracias tienen líderes sin las habilidades o la moral adecuadas y que es bastante improbable que lleguen al poder los mejor preparados para gobernar[1].

Platón, a través del personaje de Sócrates, nos ofrece una analogía relacionada con la democracia: nos pide que imaginemos un barco cuyo propietario supera a todos los de la nave en altura y fuerza, pero es ligeramente sordo; su visión es igualmente deficiente y sus conocimientos de navegación son igual de malos. A continuación, nos pide que imaginemos a los marineros, que discuten sobre quién debe llevar el timón, mientras que ninguno de ellos ha estudiado navegación. Los marineros ni siquiera saben que existe el oficio de la navegación. Todos los marineros intentan convencer al armador de que les ceda el control del barco, y quien lo convence se convierte en el navegante o capitán. Manipulan y engañan al armador para que les ceda el timón. El verdadero capitán, el que tiene conocimientos de navegación, es visto como un inútil buscador de estrellas y nunca se convierte en el timonel. El verdadero capitán representa a un rey-filósofo, que conoce las formas de la justicia y la bondad[2].

Platón 3 clases sociales

Aporía es el término griego que designa el estado de impotencia -la incapacidad de proceder- con el que terminan todos los primeros diálogos de Platón. A través de sus agudas preguntas, Sócrates logra mostrar que sus interlocutores no tienen una definición apropiada para el tema que se está considerando (sea ese tema la piedad, el amor, el valor, la justicia o cualquier otro), pero tampoco es capaz de proporcionar una él mismo. En el libro I de La República, Sócrates lleva a sus amigos a un estado de aporía sobre el tema de la justicia, pero luego, en los nueve libros siguientes, consigue superar la aporía y dar una respuesta real a la cuestión planteada.

El apetito es el aspecto más grande de nuestra alma tripartita. Es la sede de todos nuestros diversos deseos de comida, bebida, gratificación sexual y otros placeres similares. Contiene deseos necesarios, que deben ser satisfechos (como el deseo de comer lo suficiente para mantenerse vivo), deseos innecesarios, que deben ser limitados (como el deseo de comer un solomillo de tres kilos en cada comida), y deseos ilícitos, que deben ser suprimidos a toda costa (como el deseo de comerse a los hijos). Aunque el apetito codicia muchas cosas, Platón lo llama «amante del dinero», ya que éste es necesario para satisfacer la mayoría de estos deseos. En un hombre justo, el apetito está estrictamente controlado por la razón y su secuaz, el espíritu.

Aristóteles sobre la sociedad

El mayor logro de Platón puede verse, en primer lugar, en que, al oponerse a los sofistas, ofreció a la decadente Atenas, que había perdido la fe en su antigua religión, sus tradiciones y sus costumbres, un medio para restaurar la civilización y la salud de la ciudad: la recuperación del orden tanto en la polis como en el alma.

Los lectores modernos pueden considerar que la crítica de Platón a la democracia no es aplicable a la democracia liberal actual. Las democracias liberales no sólo se basan en consideraciones de libertad e igualdad, sino que también incluyen otros elementos, como el Estado de Derecho, sistemas multipartidistas, elecciones periódicas y una administración pública profesional. Organizada según el principio de separación de poderes, la democracia occidental actual se asemeja más a una versión revisada del gobierno mixto, con cierto grado de moderación y competencia, que a la democracia ateniense altamente inestable y sin control de los siglos IV y V a.C., en la que todas las políticas gubernamentales estaban directamente determinadas por los estados de ánimo, a menudo cambiantes, del pueblo. Sin embargo, lo que parece seguir siendo relevante en la filosofía política de Platón es que nos recuerda la dimensión moral y espiritual de la vida política. Cree que la virtud es la savia de toda buena sociedad.