Clases de vitaminas para el cuerpo

Vitaminas hidrosolubles

Las vitaminas y los minerales son micronutrientes que el cuerpo necesita para llevar a cabo una serie de funciones normales. Sin embargo, estos micronutrientes no se producen en nuestro cuerpo y deben proceder de los alimentos que ingerimos.

Las vitaminas son sustancias orgánicas que suelen clasificarse como liposolubles o hidrosolubles. Las vitaminas liposolubles (vitamina A, vitamina D, vitamina E y vitamina K) se disuelven en la grasa y tienden a acumularse en el organismo. Las vitaminas hidrosolubles (vitamina C y las vitaminas del complejo B, como la vitamina B6, la vitamina B12 y el folato) deben disolverse en agua antes de que el cuerpo pueda absorberlas y, por tanto, no pueden almacenarse. Las vitaminas hidrosolubles que el cuerpo no utiliza se pierden principalmente a través de la orina.

Los minerales son elementos inorgánicos presentes en el suelo y el agua, que son absorbidos por las plantas o consumidos por los animales. Aunque probablemente esté familiarizado con el calcio, el sodio y el potasio, hay una serie de otros minerales, incluidos los oligoelementos (por ejemplo, cobre, yodo y zinc) que se necesitan en cantidades muy pequeñas.

Todas las vitaminas

Una carencia de vitaminas tarda semanas o meses en afectar a la salud. Por ejemplo, se necesitarían meses de ausencia de vitamina C para desarrollar escorbuto. En determinadas circunstancias pueden recomendarse suplementos de vitaminas y minerales para corregir las carencias de estos elementos, como el folato para las mujeres embarazadas o que planean un embarazo. Otras personas que pueden estar en riesgo de sufrir una carencia de vitaminas o minerales son: Recuerde que los suplementos son una medida a corto plazo y que sólo deben tomarse siguiendo el consejo de su médico o de un dietista. Un fallo ocasional en la buena alimentación no le perjudicará, si su dieta habitual consiste en una amplia variedad de alimentos frescos. Dónde obtener ayuda

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Vitamina z

La lista de vitaminas y minerales que se presenta a continuación puede ayudarle a comprender cómo actúan los distintos tipos de vitaminas y minerales en su organismo, qué cantidad de cada nutriente necesita cada día y qué tipos de alimentos debe consumir para asegurarse de que recibe un suministro adecuado. Las recomendaciones de esta tabla de vitaminas se basan en gran medida en las directrices del Instituto de Medicina. Las cantidades recomendadas de los distintos tipos de vitaminas pueden expresarse en miligramos (mg), microgramos (mcg) o unidades internacionales (UI), dependiendo del nutriente. A menos que se especifique, los valores representan los de los adultos de 19 años o más.

RETINOIDES Y CAROTENO (vitamina A; incluye el retinol, el retinal, los ésteres de retinilo y el ácido retinoico y también se denominan vitamina A «preformada». El betacaroteno se puede convertir fácilmente en vitamina A según sea necesario).

Esencial para la visión El licopeno puede reducir el riesgo de cáncer de próstata. Mantiene los tejidos y la piel sanos. Desempeña un papel importante en el crecimiento de los huesos y en el sistema inmunitario. Las dietas ricas en los carotenoides alfa caroteno y licopeno parecen reducir el riesgo de cáncer de pulmón. Los carotenoides actúan como antioxidantes. Los alimentos ricos en los carotenoides luteína y zeaxantina pueden proteger contra las cataratas

Suplementos minerales

Las vitaminas tienen diversas funciones bioquímicas. La vitamina A actúa como regulador del crecimiento y la diferenciación de las células y los tejidos. La vitamina D tiene una función similar a la de las hormonas, regulando el metabolismo mineral de los huesos y otros órganos. Las vitaminas del complejo B funcionan como cofactores enzimáticos (coenzimas) o como precursores de los mismos. Las vitaminas C y E funcionan como antioxidantes[7] Tanto la ingesta deficiente como la excesiva de una vitamina pueden provocar enfermedades clínicamente significativas, aunque la ingesta excesiva de vitaminas hidrosolubles es menos probable que lo haga.

Todas las vitaminas fueron descubiertas (identificadas) entre 1913 y 1948. Históricamente, cuando faltaba la ingesta de vitaminas en la dieta, los resultados eran enfermedades por deficiencia de vitaminas. Entonces, a partir de 1935, se empezaron a comercializar comprimidos de complejo vitamínico B extraído de la levadura y vitamina C semisintética[8]. A esto le siguió, en la década de 1950, la producción y comercialización masiva de suplementos vitamínicos, incluidos los multivitamínicos, para prevenir las deficiencias vitamínicas en la población general[8]. [Los gobiernos han ordenado la adición de algunas vitaminas a los alimentos básicos, como la harina o la leche, lo que se conoce como enriquecimiento de los alimentos, para prevenir las deficiencias[9]. Las recomendaciones de suplementos de ácido fólico durante el embarazo redujeron el riesgo de defectos del tubo neural en los bebés[10].